Viernes 25.05.2012
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| Antonio, hojalatero artesano lucense, muestra un cuchillo en la feria de Monforte |
Antonio Méndez, que emparentó con una familia de veteranos hojalateros artesanos de Lugo que llevan tres generaciones acudiendo a vender a las ferias, suma ya a sus espaldas tres décadas como ambulante por toda la geografía lucense, su zona habitual de trabajo.
En su puesto, una especie de bazar con predominio de navajas y cuchillos, todavía se puede ver algún apero de labranza. Sin embargo, Antonio reconoce que "hoy, la venta de útiles agrícolas es testimonial". Añade "el progresivo abandono del campo acabó con la demanda de aperos de labranza, que hace años era un filón de las ferias". Este hojalatero lucense no es muy optimista sobre el futuro de los tradicionales mercados que se celebrar en Galicia y cree que "con el tiempo acabarán muriendo, la falta de ganado ya fue un golpe que influyó en el bajón de los feriales y al paso que va esto, no sé como acabará", se lamenta. Comenta que en el último año la crisis se ha notado mucho en las ventas y, a día de hoy, "sacas lo justo para vivir". Explica que antes del bajón "la gente compraba con más alegría, ahora solo lo que necesitan".
Apunta que los gastos de desplazamiento -gasolina- y el canon por instalar el puesto van para arriba y los ingresos a la baja. "Así las cuentas, a final de mes, no cuadran", afirma.
La jornada de este feriante, que solo cubre la provincia de Lugo, empieza a las seis de la mañana, cuando se levanta, para salir a la carretera a las siete y estar en su destino sobre las ocho, listo para montar el puesto y abrir al público. Lo cierra a las tres de la tarde y hace una media mensual de feriales que oscila entre las 15 y 18 convocatorias. "A ver hasta cuando aguantamos", sentencia .
Vuelta a los cascos urbanos
Mientras en muchos núcleos del mapa gallego el gremio de comerciantes se queja de que los mercadillos de ambulantes son una competencia "desleal" que repercute negativamente en sus ventas, otros, apuestan por su instalación en el casco urbano, como es el caso del municipio lucense de Chantada, donde creen positiva la vuelta al centro de la villa de las dos citas feriales que se celebran en esta localidad los días 5 y 21 de cada mes. Comerciantes y hosteleros consideran positivo el cambio. Monforte es otra ejemplo, donde se quiere volver a celebrar los mercados mensuales en la histórica explanada de la Compañía, de donde salieron para acabar en el recinto ferial construido para tal fin en las afueras de la urbe .
