Viernes 25.05.2012
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| Fina Rodríguez, titular única de una explotación ganadera en Portomarín (Lugo) |
Rasgo característico del empleo femenino en Galicia es su peso específico en el sector primario, en el que existe un elevado número de trabajadoras por cuenta propia y se puede destacar también su envejecimiento. Fina Rodríguez, de Portomarín, le tomó el relevo a sus mayores al hacerse con la titularidad de la explotación ganadera familiar cuando se jubiló su padre. Tenía 27 años y hoy, con 44, asegura que "non cambiaría o que fago por ningunha outra cousa", si bien puntualiza que "o campo non está moi ben. Pecharon moitas explotacións e, como non teñamos apoio, farano máis". De hecho, entre 2005 y el último trimestre de 2009, abandonaron el sector primario en Galicia 15.100 mujeres, pasándose de 53.200 a 38.100.
Fina, que empezó a trabajar en la explotación cuando contaba 14 años y dejó el colegio, deja claro que se quedó porque quiso. "Sempre me tirou. Teño orgullo do mundo rural e gústame todo", dice. Reivindica que "a muller rural é moi traballadora" y que puede hacer lo mismo que un hombre. "Sempre andei con maquinaria, traballo a terra igual, podo as viñas igual", incide. Compagina la atención de una veintena de vacas con las vides, la huerta y un invernadero para el consumo doméstico, así como con las labores del hogar. Su padre, de 78 años, asume también las tareas domésticas y es su gran aliado para cuidar de su hijo, de 6 años. Al niño, comenta, "xa lle gusta limpar algo". "Teñen que aprender de todo aínda que sexan homes. Gustaríame que el estudara máis e se dedicara a outra cousa, pero sempre mantendo a explotación, aínda que fose con empregados ou como distracción", manifiesta.
