Viernes 25.05.2012
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| El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención |
Lo advirtió a los pocos minutos de subir a la tribuna con el encargo por primera vez de tomar el pulso a la autonomía como presidente de la Xunta. En el arranque de un discurso que se prolongó durante dos horas, Feijóo lanzó al aire dos preguntas de factura autonomista. "¿Para qué queremos un Gobierno propio si dejamos que decidan por nosotros?, ¿para qué tenemos instituciones propias si permanecen calladas en cuestiones esenciales?". La reivindicación del jefe del Ejecutivo cuajó con el anuncio de un paquete de medidas fiscales encabezado por la "renuncia" a adaptar el impuesto de transmisiones que grava la compra de vivienda usada a la subida del IVA que el Gobierno central comenzará a aplicar en el mes de junio. No tan osado como su compañera de partido, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llamando a la rebelión directamente, pero sí en línea con la ofensiva de Rajoy para continuar desgastando a Zapatero a golpe de economía doméstica. En plena campaña de los populares, el jefe del Ejecutivo optó por aportar grano a la batalla en su primer cuerpo a cuerpo para revisar el panorama gallego, dejando de lado de nuevo dos de sus emblemáticas promesas electorales: la reducción del IRPF en su tramo autonómico y supresión del impuesto de sucesiones en línea con lo que ya han hecho los presidentes del PP en otras comunidades.
Caramelo fiscal
El del IVA no fue el único caramelo que ofreció el presidente en su primer discurso sobre el estado de la Autonomía. Después de haber ensayado sus primeras rebajas de impuestos selectivas con los más jóvenes y las familias numerosas, ahora, aprovechando el escaso margen competencial, se lanza a extender las reducciones de la misma tasa a aquellas viviendas que vayan a ser reformadas, al impuesto de actos jurídicos documentados para la primera y la segunda vivienda, para la formalización de las hipotecas o para las operaciones de subrogación.
La relativa lejanía de la próxima convocatoria electoral le permitió a Feijóo dejar al margen el cuerpo a cuerpo político y centrar su intervención en la batería de deberes que ha encargado a sus conselleiros hasta fin de año. El peso de los proyectos lleva el sello de la reactivación económica que persigue el presidente interviniendo en sectores estratégicos, con escasas concesiones a otras previsiones como la aplazada reforma del Estatuto que le demandó el presidente del Grupo Socialista, Pachi Vázquez. El Estatuto deberá esperar, aunque la reforma se afrontará "esta legislatura".
Desde el principio Núñez Feijóo comenzó a sembrar en su discurso las migas de pan que conducirían hacia el principal debate, ya por la tarde, con los portavoces de la oposición. El presidente insistió en defender la filosofía de una "Galicia global" que, dijo, "no merece gobiernos que agotan sus energías en peleas domésticas", y con ese ánimo volvió a tender la mano a la oposición para alcanzar el consenso que no ha logrado en torno al idioma y la Lei de Caixas, para cerrar un pacto por el territorio al que los socialistas aún se resisten, y para abrir los contactos en el rejuvenecimiento de la pirámide poblacional.
En el reparto de juego el croupier Núñez Feijóo encarriló el cara a cara con los socialistas en torno a la Lei de Caixas con mucha mayor vehemencia de la que empleó con el nacionalista Carlos Aymerich a la hora de enfrentar las distantes visiones que los aleja –ayer volvió a quedar claro en el hemiciclo– del consenso en el decreto del gallego.
Decreto y cajas
A ese escenario quiso llevar a Pachi Vázquez para que se posicionase "sí o no" con el bilingüismo de los populares. Y acabó achacándole la defensa de la "inmersión lingüística" que el jefe del Ejecutivo relaciona con el decreto aún vigente.
Con menor beligerancia que en el frente socialista, el jefe del Ejecutivo recuperó las acusaciones de "contrataciones fraudulentas" en el Consorcio de Servizos Sociais durante la etapa del Bipartito para apagar las críticas de Aymerich sobre las políticas sociales. Pero desde este trampolín colgó medallas a los nacionalistas por su apoyo en la Lei de Caixas recurrida y para la que anunció una carta dirigida al presidente Rodríguez Zapatero para poder continuar las conversaciones.
Aunque en varias ocasiones, el presidente insistió en acercar a los socialistas al consenso que agrupa a nacionalistas y populares en la defensa de la Lei de Caixas, la propuesta tuvo un nulo efecto en Pachi Vázquez, al que Feijóo situó en la diana como responsable de bloquear la norma "con amenazas de dimisión". El mismo efecto que provocó en Feijóo el envite del socialista cuando lo emplazó a "decir la verdad" sobre la situación de las cajas gallegas, una provocación que el presidente resolvió con otra invitación al consenso.
75 folios
El discurso del presidente
El presidente de la Xunta se estrenó en el debate de política general con un discurso de 75 folios, un número considerablemente superior al del su antecesor en la cita de 2008 (39). Feijóo dedicó dos horas a su intervención inicial ante sus señorías.
Castelao en castellano para defender la Galicia que suma
El presidente de la Xunta cerró ayer su discurso llamando a sus señorías a trabajar unidos al servicio de la Galicia única. Y para eso echó mano de las palabras que el ilustre galleguista Daniel Rodríguez Castelao pronunció en Argentina en 1948. Feijóo las llevaba escritas en gallego (“desde as planuras de Lugo, inzadas de bidueiros; ata as rías de Pontevedra, oureladas de piñeirales; dende as serras nutricias do Miño ou a gorza montañosa do Sil...). Pero las leyó en castellano, imponiéndose al criterio de sus asesores.
Mar Barcón y Lage se engancharon a Twitter
El PPdeG retransmitió el debate a través de Internet, publicando comentarios del discurso del presidente en su portal, www.ppdegalicia.com. Pero más allá llegó el Grupo Socialista que, desde la plataforma Twitter (http://twitter.com/psdeg), se hicieron eco de los comentarios de los diputados Mar Barcón (@marbarcon) y José Manuel Lage (@jmlage). Ambos ‘twittearon’ la intervención de Feijóo.
La 'novata': Carmen Cajide Hervés
La socialista María del Carmen Cajide Hervés tomó ayer posesión de su escaño, aunque ya es conocida en O Hórreo, pues fue diputada la pasada legislatura. Cajide sustituye ahora al ex presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que renunció a su acta la pasada semana.
El más revoltoso: Bieito Lobeira
El nacionalista Bieito Lobeira fue el diputado más protestón de las bancadas. Especialmente sonoras fueron sus quejas cuando tocó hablar del decreto sobre el uso del gallego en las aulas. Lobeira fue, de hecho, el único diputado al que la presidenta Pilar Rojó llamó al orden.
Antón Louro, los delegados y algunos alcaldes
En la tribuna de invitados se encontraban ayer, entre otros, el delegado del Gobierno central, Antón Louro, y los delegados territoriales de la Xunta (Diego Calvo, Lucía Molares, Cores Tourís, Rogelio Martínez y Raquel Arias). También acudieron los presidentes de las diputaciones de Lugo, Ourense y Pontevedra, o los alcaldes de Santiago, Lugo, Ourense, Ferrol o Lalín.
