Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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| Los vecinos del barrio de Lermo tienen que sortear cada día cientos de baches para ir al trabajo FOTO: antonio hernández |
"Haría falta que los coches levitaran a diez centímetros del suelo para no darse cuenta del estado del pavimento en Santiago". Estas palabras que pronunció la concejala del PP Amelia González hace unas semanas para criticar el estado de las carreteras en el centro de Compostela se pueden utilizar también para definir el problema de los socavones y baches que sufren las carreteras de los barrios compostelanos. Y es que si las calles principales de la ciudad, como Rosalía de Castro, Alfredo Brañas, Restollal, la avenida de Amor Ruibal o el Hórreo, muestran todo tipo, modelo y variedad de agujeros en el asfalto para peligro de conductores y, sobre todo, de motoristas, la situación no es mejor en el rural.
Los vecinos del barrio de Lermo, a pies de O Pedroso y al lado de una carretera tan transitada como Vista Alegre, están más que hartos. Las carreteras que tienen que cruzar todos los días para ir al trabajo y volver a sus casas están sembrados de baches. No se salva ni un solo tramo. Ni un solo trozo de carretera está a salvo. "Vas en coche y eres incapaz de no ir saltando dentro del automóvil con los desniveles que te encuentras en el pavimento", dicen los afectados.
Esto por no señalar los daños que provocan: "Y es que te dejas aquí las suspensiones, e incluso la dirección del coche sufre", comentan los usuarios.
Si a esto se le une que la carretera en el barrio de Lermo es muy estrecha, y que apenas caben dos coches a la vez, "conducir por aquí se convierte en un tormento todos los días", dicen los vecinos de este lugar. Aquí, como en la entrada de Compostela por la carretera de Pontevedra, tampoco faltan las buenas dosis de gravilla suelta.
¿Es solo culpa de la lluvia?
El pasado día 24 de febrero, el Ayuntamiento de Santiago anunciaba una nueva campaña de arreglo del pavimento. Lo hacía después de las numerosas denuncias que presentaron los vecinos y de una moción que propuso por el mismo tema la oposición municipal. Se aprobó un presupuesto de 948.275 euros para arreglar las carreteras afectadas. De momento, sin embargo, las calles de Compostela parecen un queso gruyére y las pistas rurales a un trazado del París Dakar. La lluvia, a estas alturas, no puede ser una excusa.
. local@elcorreogallego.es
