Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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Visto como está el patio, a algunos nos ronda por la mente de una forma cada vez más reiterativa comprarnos un flotador de pato en los chinos e intentar batir cualquier récord náutico-friki. Si el amigo David Meca se embolsó cien mil euracos (más de dieciséis millones de pesetas) por cruzar la ría de Arousa a nado y remontar el Ulla, malo será que algún patrocinador con las neuronas en baja forma no nos dé a nosotros diez mil o quince mil eurillos, que es lo que ganan infinidad de currantes por un año entero de trabajo, por surcar el Guadalquivir metidos en una olla express, o el Orinoco cargando con la mochila de Pocholo, o por tirarnos desde la cresta de las cataratas del Iguazú subidos a la chepa de Paco Porras... Cualquier cosa será buena si nos permite pasarnos el resto del año tumbados a la bartola o pensando en alguna otra parida vendible a un precio excelente.
Dicen los responsables del Xacobeo que, pese al pastón que cobró Meca por convertirse en "el primer peregrino" a nado del Xacobeo 2010 (vaya giliflautez), la repercusión fue enorme y se puede cifrar, traduciéndola en money, en ocho veces más. O sea, más de ochocientos mil euros. A lo peor fue así, pero ni la respuesta oficial ni los razonamientos son válidos por muchísimas razones. Ahí van unas cuantas: a) es inmoral soltar semejante dineral a un tipo que, por muy bueno que sea aleteando con los brazos y con los pies, nada tiene que ver ni con Galicia ni con el Año Santo; b) es injusto cargar más los bolsillos, al menos con dineros públicos, de personajes que un día se disfrazan de peregrinos y al siguiente están en Mira quién baila, en la Granja de los frikis o en la Isla de los zopencos; c) es lamentable saber, y más en tiempos de crisis, que cualquier famoso o famosete televisivo puede embolsarse en unas pocas horas lo mismo que un médico de urgencias, por poner un ejemplo de un profesional cualificado, estresado y con una gran responsabilidad, en dos años; d) es reprobable que las administraciones ayuden a alimentar, mediante contrataciones de este tipo o de cualquier otro, la odiosa, penosa y creciente enfermedad de una sociedad que solo demanda pan y circo porque solo se le ofrece, a través de infinitos canales, pan y circo, en vez de CULTURA -con mayúsculas- vendida de una forma atractiva; e) da igual que este tipo de contratos y de patrocinios hagan ganar dinero a espuertas a los mecenas de turno, porque hay cosas mucho más importantes que el vil metal y las administraciones públicas deben velar precisamente por esas cosas aunque sea a costa de palmar pasta y de irritar a ciertos sectores de la población... ¿Seguimos? Va a ser mejor que no, que estas cosas ponen de muy mala leche.
