Sábado 25.05.2013
| Actualizado 22.42
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Hace ya unos cuantos siglos que Compostela perdía de vista su intrincada maraña de callejones. Sucios e inseguros, una antigua ordenanza obligaba a tapiar muchos de los oscuros pasadizos que daban acceso a algunas viviendas o comunicaban, a modo de atajos, algunas calles principales. Paradojas de la Historia, corría diciembre de 2003 cuando se reabría el paso entre las dos Algalias gracias a la construcción de un hotel frente al pazo de Amarante. Sentado el precedente, después se pensaría en descubrir el viejo corredor entre la Algalia de Arriba y Santa Cristina. Pero un tenso y largo litigio –cuyo desenlace se producía semanas atrás– ha dado al traste con el proyecto, ya que implicaba el derribo de parte de una vivienda.
Época de vacas flacas, a Raxoi no se le antoja indagar en la apertura de otros callejones escondidos, en muchos casos, detrás de un simple portalón. No cierra, sin embargo, todas las puertas.
