Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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Hoy se celebra el primer aniversario del triunfo del PPdeG en las elecciones autonómicas y la vuelta de este partido al poder con Feijóo al frente. No se ha cumplido un año de mandato, la toma de posesión se produjo en la segunda quincena de abril. El balance que hoy se puede hacer corresponde pues a diez meses y diez días de Gobierno. En primer lugar, hay que reconocer que este Gobierno tomó las riendas del país en el peor momento de la crisis, con disminución de los ingresos propios y cedidos, y heredando unos presupuestos irreales, con previsiones de gasto superiores a los recursos disponibles. En el plano positivo hay que destacar la austeridad y la unidad de su equipo mientras que en el negativo, la parálisis o desajustes en algunos departamentos. Los grandes frentes abiertos como las cajas, el territorio o el idioma son importantes, pero hay que esperar a que se cierren. El mayor activo de la actual Xunta es, con diferencia, la figura del presidente. Pero el presidencialismo supone también un riesgo.

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