Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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La Policía Municipal, sea de Santiago o de cualquier otra ciudad, suele quedar casi siempre de mala de la película en infinidad de ocasiones por razones que a nadie se le escapan: aparcas mal un minuto y plaf, un agente demasiado cumplidor te ha levantado el coche; hay atasco y plof, allí que se pone un número a montar más cisco del que hay; estás bebiendo tan tranquilamente en la calle una copichuela y plif, viene un tipo con gorra a cascarte una multa... En fin, bueno sería que reconociésemos que las cosas no son así, por mucho que nos enfaden ciertos asuntos, como que la grúa nos deje sin coche por estar aparcado en un sitio que a lo mejor, es verdad, no molestaba demasiado. La Policía cumple órdenes y la realidad es que hay infinidad de conductores incívicos, multitud de gamberretes y miles de elementos que no saben vivir en sociedad. Ojalá todos ellos recibiesen mucha más caña. Porque ¿cuántas veces les han multado a ustedes por aparcar correctamente?

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