Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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MÁS CONTROL Sigue teñida de sangre. Encabenzando los ranquins de puntos negros y otra vez salta a las portadas porque se viste de luto. La N–550 se cobraba la vida de un joven de tan solo 20 años en la madrugada del viernes al sábado. A escasa distancia, otros dos accidentes. El balance, dos heridos graves. ¿Cuántos más tendrán que dejarse la piel en el asfalto para que alguien haga algo? Urge la puesta a punto de una carretera que, año tras año, mira cara a cara a la muerte.

Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos