Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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Está por ver en qué acertó la empresa encargada de las obras de reforma del campo de fútbol de Bertamiráns. Por de pronto sí se conocen con detalle los muchos ejemplos en los que no acertó y que hacen dudar si la adjudicación de las obras se produjo dentro de los cauces de fiscalización y control que debe presidir todo acto en el que está en juego el dinero público. Como también sería bueno conocer si alguien pagó por tales despropósitos y si esa empresa y sus responsables han pasado ya a figurar en la particular lista negra que algunas administraciones eficientes confeccionan para no tropezar dos veces en la misma piedra. Pues eso.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira