Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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La celebración del Año Santo es una gran oportunidad para promocionar Compostela y Galicia y para tratar de buscar una rápida y eficaz salida a la situación económica, además de un acontecimiento religioso, como hoy le recordarán al Papa el presidente de la Xunta y el arzobispo. Pero también es el momento en el que el Camino y la ciudad en la que culmina están en el centro de todas las miradas, y algunas no son precisamente claras, sino retorcidas. Desde los amigos de lo ajeno hasta los colegas de los que ayer cayeron en Francia, la capital de Galicia también puede ser objetivo de muchas visitas no deseadas. Afortunadamente las autoridades responsables han tomado buena nota de ello, y el incremento de la seguridad se aprecia en el ambiente. Es inevitable que los controles traigan consigo alguna molestia, pero si realmente se consigue cerrar el Xacobeo sin más noticia que estas incomodidades, la verdad, es que habrá merecido la pena.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira