Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.59
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NO ES CASUALIDAD que el presidente del Gobierno de España despida a Feliciano Barrera con un in memóriam entrañable y que trasciende lo protocolario, como tampoco lo es que el presidente de la Xunta subraye que la Galicia de hoy es fruto de la entrega de titanes como el editor del Grupo Correo Gallego, que jamás se rindieron, que dieron aliento a grandes empresas y que creyeron siempre en la fuerza inmensa de una sociedad civil que hace grande a este pequeño país nuestro. El fallecimiento de don Feliciano ha provocado dolor en Galicia entera, de norte a sur y de este a oeste, en el interior y en la costa. Con contadas excepciones que no merece la pena tener en cuenta, los medios de comunicación, aquí y en Madrid, han despedido con respeto y cariño a uno de los últimos grandes editores, quizás al más generoso de todos, al igual que líderes de todos los sectores sociales y de los tres partidos parlamentarios han rendido homenaje a su integridad, a su modestia y a su entrega indesmayable a la causa de Galicia. Destaca, precisamente, el presidente Feijóo que el patriarca de los Barrera fue "uno de esos hombres que no se pregunta qué puede hacer su país por él, sino qué puede hacer él por su país". Exactamente así fue don Feliciano durante toda su vida, activa y fecunda. Su figura y su legado se agrandan más, si cabe, en el territorio de la comunicación, en el que supo convertir a esta Casa en herramienta útil para ayudar a construir una Galicia moderna y sin fronteras, integradora a imagen y semejanza de su personalidad humanista y filántropa. Es su faceta de editor la que glosa con admiración indisimulada Mariano Rajoy en el artículo que hoy recogemos en estas páginas: "Fuimos no pocos los que tuvimos ocasión de aprender de él el papel insustituible que tiene la prensa de calidad a la hora de nutrir a una sociedad mejor informada, más crítica y más libre. Fiel a su visión y a su responsabilidad, don Feliciano era un firme convencido de que apostar por los valores imperecederos del periodismo es determinante para reafirmar la función de la prensa en una sociedad abierta, y asegurar el dinamismo y la prosperidad de un sector vital para un país". Muy justo el reconocimiento del presidente del Gobierno y balsámicas sus palabras, en un momento especialmente crítico para la prensa, uno de los sectores más castigados por la crisis. Su familia y el Grupo Correo Gallego agradecemos la sensibilidad de Rajoy y las sinceras condolencias de tantos miles de gallegos. Seguiremos haciendo camino, guiados por el ejemplo de nuestro editor. Y con el consuelo de que don Feliciano vivirá siempre en nuestros corazones y en la memoria de Galicia.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira