Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.01
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DEBATE Es indiscutible que España necesitaba modificar una legislación laboral que hacía aguas y que, el dato de los más de cinco millones de parados lo testifica, es completamente inútil. Hay que cambiarla más para adaptarla a los nuevos tiempos, y a la realidad de nuestro entorno, que por cumplir los mandatos de Europa. Dicho eso conviene señalar que nada adelantamos si el abaratamiento del despido se considera como el gran retroceso social. Oposición y sindicatos, es su papel, podrán argumentarlo. pero deberían hacerlo con matices.
El problema es que se parte de un axioma falso: los empresarios de verdad no quieren despedir trabajadores. Eso lo hacen los tiburones, más pendientes de la cuenta de resultados que de la función social de la empresa, que fueron los que nos arrastraron a esta crisis y son culpables de un modelo productivo que intentamos cambiar entre todos. Decíamos que los empresarios no buscan despidos, más bien al contrario, quieren contratar a más personal. Lo hacen por una razón poderosa: echar a los trabajadores es consecuencia directa de la pérdida de ingresos; contratarlos, significa todo lo contrario: más beneficios para el empleador. Por eso sería conveniente que el Gobierno se planteara que, tras la reforma, es importante agilizar medidas para que los empresarios (los responsables, no los tiburones) puedan volver a crear empleo. Y eso se hace, lo repetiremos mil veces, facilitando liquidez y ayudando a su relanzamiento. Que fórmulas, como las meigas, haberlas haylas.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira