Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.01
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Cuando no sin esfuerzo y temores los vecinos de la parroquia sonense de Baroña habían logrado pasar al deseado ostracismo, lograda su importante victoria sobre la piscifactoría y en defensa del yacimiento al que da nombre, de nuevo las amenazas sobre el conjunto arqueológico singular y único en el mundo moviliza a la ciudadanía, esta vez para oponerse a una estación depuradora de aguas residuales. Como, por suerte, no varió un ápice la relevancia arqueológica del lugar, cabe pensar que los criterios de entonces se repetirán ahora y la victoria caiga, otra vez, del lado vecinal. Pero ya se sabe que la política es como el fútbol. Hasta en la existencia de árbitros.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira