Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.01
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Hay algo que ya forma parte del patrimonio intangible de Galicia. Nos referimos a la extraordinaria dignidad con que los ex presidentes de la Xunta han abandonado el primer plano. Lo hizo Fernández Albor con una elegancia asombrosa y lo reitera González Laxe, que hoy desempeña importantes responsabilidades en el Ministerio de Fomento. Manuel Fraga se retira invicto en las urnas, sin que de su boca salga el más mínimo reproche. Y ahora le toca el turno a Emilio Pérez Touriño. El segundo presidente socialista de Galicia ha estado a la altura de sus antecesores, a pesar de que las circunstancias no eran las mejores. Quizá haya faltado delicadeza en el trato que los suyos le dieron tras la derrota electoral. Quiéranlo o no, el socialismo gallego alcanzó una de sus más altas cotas con él. Fue Touriño el que sacó al partido del marasmo, le dio unidad y lo condujo al poder. De él queda para la Historia su tono templado y su estilo conciliador. Ambos pasan a formar parte del patrimonio político común de los gallegos.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira