Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.01
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Había pocas dudas de que Gaspar Zarrías era un obstáculo colocado estratégicamente por el Gobierno para marear la perdiz con el recurso de la lei de caixas. Pese a todo, la Xunta, con ánimo dialogante, le otorgó el beneficio de la duda. Pero la paciencia tiene un límite y Feijóo dejó claro ayer que ¡basta ya! No hay forma de avanzar, el tiempo pasa y la hipotética fusión no se concreta. El presidente gallego sabe que se agotan los plazos y que hay que actuar. O, por lo menos, que el Ejecutivo ZP se quite la careta. De una vez por todas.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira