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Jueves 24.05.2012  | Actualizado 22.01      Hemeroteca web  |  RSS  RSS

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PANCHO LEDO

{ al otro lado }

Tarea difícil

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GROUCHO Marx, el actor estadounidense al que hemos citado en alguna ocasión, no por su arte de buen cómico sino por el ingenio de sus frases, decía que "la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna ....", y al hablar de la cortesía acuñó aquello de "disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien".

Traigo esto a colación porque, en cierta medida, ambas sentencias pudieran ser los espejos en que tendrían que mirarse muchos españoles de nuestra época, aunque, claro es, Groucho Marx no pensaba en nuestra sociedad -la española- cuando las enunció. Su crítica se dirigía a su entorno americano. Nosotros llegamos más tarde al desarrollo industrial, el espíritu de la ilustración liberal, al capitalismo tardío y, cómo no, a la burundanga (me mola este americanismo) de los valores morales que embridan las querencias del individuo hacia la vanidosa opulencia y el despiporre. Llegamos tarde y atropelladamente, a lo loco, sin medir nuestras fuerzas ni calcular el límite de nuestras posibilidades. Así, montamos el estado de bienestar a todo lujo, con largueza y sin evaluar las exigencias de su financiación a largo plazo. Nos creímos que realmente éramos ricos. En este clima de euforia, inundamos nuestra geografía de universidades públicas y privadas sin la preparación previa del profesorado adecuado; construimos aeropuertos en lugares insospechados y estériles de posibles usuarios, así como una red de carreteras de alta velocidad que para sí quisieran países que nadan en la abundancia, y para colmo del desbarajuste, nos lanzamos -muy generosos- a subvencionar los más extraños programas de desarrollo en lejanos territorios. Son ejemplos, nada más. Pero lo más original fue el instrumentar un Estado de las Autonomías dispuesto a gastar y a endeudare por 17 avas partes, desequilibradas y variopintas, cada una de ellas con su refajo cultural identitario, su camisita parlamentaria y su canesú gubernamental.

Todas estas circunstancias, y otras muchas más del mismo tenor, constituyen el cieno en el fermentaron los pelotazos financieros, las fortunas de ignorado origen, los yates aparatosos, las mansiones en urbanizaciones de lujo, el chalet en la sierra y el dúplex a la orilla del mar, y en general, la jactancia y el pavoneo de recién llegados al pijerío esnob. Son los "caballeros" de Groucho Marx, esos en los que su hombría de bien no va más allá de una apariencia bien trajeada y bien alimentada. Esta es la alta clase social que se deja ver. Los estudiosos, los que han logrado una posición con el trabajo bien hecho, los que han subido con su esfuerzo y su inspiración creadora, son los menos y quedan apabullados por los adictos al papel cuché.

Lo cierto es que la gallina de los huevos de oro ya no da para más. La crisis ha puesto de manifiesto el engaño en que hemos vivido. Es necesario rectificar, y sin demora. Desde Bruselas nos exigen sensatez, prudencia y moderación. Al Gobierno de Rajoy le corresponde la esforzada y honrosa tarea de recomponer todo el entramado de nuestra convivencia en sociedad, reformar las instituciones en lo que sea menester para evitar las disfunciones y las duplicidades administrativas; fomentar la riqueza e impulsar el desarrollo sobre bases sólidas; impedir la especulación y ordenar debidamente las fuentes del crédito; no gastar más de lo que se ingresa, y despertar la fe de los españoles en los valores que inspiraron desde siempre nuestras relaciones sociales: la honradez, la honorabilidad, el respeto a la palabra dada, la solidaridad familiar, la buena vecindad... Es toda una labor fundamental de regeneración de la vida política nacional, en la que el mérito y la capacidad sean los únicos escalones para alcanzar cotas más altas en el estatus social de cada uno, Confiemos que sepa coronar y remate con éxito la faena, que diría un taurino. No le van a faltar tábanos incordiantes, pero, ya sabe, "velas vir, deixarse ir e parar a tempo".

Abogado

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