Jueves 24.05.2012
| Actualizado 22.01
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No sólo la gallega, la española también. Pero por cercanía debe preocuparnos más la primera. Dos episodios recientes han puesto de manifiesto el escaso nivel de algunos de nuestros representantes políticos. El penúltimo fue el lamentable espectáculo de las dietas de los parlamentarios y el último, ayer mismo, con algunas reacciones al anuncio del viaje del Papa.
Sobra la parte del comunicado del PPdeG en el que se destaca el papel desempeñado por el presidente de la Xunta, en cualquier caso es su obligación, y más aún la del PSOE cuando anuncia que pedirá explicaciones, nada menos que en el Parlamento, para que Feijóo diga desde cuando lo sabía. No acierto a comprender qué importancia tiene. Qué más dá. Lo importante es que Benedicto XVI presida el Año Santo. Dejémonos de miserias políticas que no conducen a nada.
Del viaje del Papa nos alegramos todos. Así lo han manifestado de forma unánime representantes políticos, sociales, económicos y la gente de la calle. Si hemos de abrir capítulo de agradecimientos, hagámoslo en primer lugar al Santo Padre, que buscó hueco en su apretada agenda, y después al arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio que tuvo la callada habilidad, la sabia paciencia y la fe inquebrantable para conseguirlo a pesar de las dificultades de todos conocidas.
Dejen los partidos políticos por un día de politizarlo todo y súmense a la fiesta que este acontecimiento va a suponer para Santiago, Galicia, España y Portugal. En tiempos de crisis, no sólo económica, noticias como esta reconfortan y animan a un cambio de tendencia. El futuro, desde ayer, no se ve tan negro. Celebrémoslo.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira