Jueves 24.05.2012
| Actualizado 20.39
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Se cumple el primer aniversario de la victoria electoral del Partido Popular en las primeras elecciones autonómicas de la era Feijóo. Todo el mundo sabe que un año es poco tiempo para valorar una acción de gobierno, pero quien más quien menos aprovechará para hacer balance de lo que supuso el cambio en Galicia.
Fue un año difícil, no sólo en razón de la crisis económica, de la que nadie se libra, sino porque para afrontarla hemos visto mermados los recursos procedentes del Estado. Creo, sin embargo, que es ante la adversidad cuando un gobernante demuestra su talla.
Los primeros pasos del Gobierno gallego se caracterizaron por una política de austeridad en el gasto y eficiencia en la gestión que permitió destinar más recursos a dinamizar la economía y a atender los compromisos sociales. Esto supuso, en términos generales, una ampliación de las competencias de las consellerías y de la dedicación de sus titulares a las labores de Gobierno. Se podrá discutir quién lo ha hecho mejor en este primer año, pero nadie podrá decir que no se han ganado la soldada. Hemos comprobado también que en Galicia existe un único Gobierno, un presidente consolidado como líder y un rumbo muy claro: el programa electoral. La oposición dirá que todo va muy mal, para eso está. La sensación general es que Núñez Feijóo ha hecho sus deberes, a pesar de alguna que otra zancadilla del Gobierno central y de que toda obra humana es perfectible. ¡Faltaría más!

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Un cajero compostelano pintarrajeado
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