Jueves 24.05.2012
| Actualizado 20.39
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Yo soy una recién llegada en el sistema educativo. Sí, desde pequeñita he formado parte, como todos, pero estaba en el otro lado, "viendo los toros desde la barrera".
Por eso, con frecuencia, recurro a mi abuela, una mujer que dedicó muchos años de su vida a la enseñanza y que ha vivido muchas cosas. A "Doña Rosa, la maestra", como la llaman las miles de alumnas que asistieron a sus clases y que como ellas mismas dicen 'se hicieron mayores a su lado'. Aprendieron mucho más que letras y números, crecieron como personas y adquirieron una educación que todavía hoy llevan por bandera. Eso es "educar".
Y educó a muchas generaciones...
Pues es una mujer que bien podría haber sido guionista de la serie Cuéntame cómo pasó, porque desde su nacimiento, en el 1914, lo ha visto y vivido casi todo. Sin embargo, me confesó recientemente que no puede ni quiere ver dicha serie, que le trae demasiados recuerdos y que, además, no todos han vivido la historia de la misma manera. Y eso lo dice una mujer muy fuerte, tanto que sólo la he visto llorar en una ocasión y no que cabe la menor duda de que fue el momento en el que se le desgarró el alma, al igual que a toda la familia.
Toda esa fortaleza de la que hablo es lo que hace de ella una mujer temperamental y encantadora, un contraste de luces y sombras que provoca sentimientos encontrados, pues cuando saca su genio puede acabar con la paciencia de la persona más calmada del mundo, pero que también puede echar por tierra de un plumazo el enfado más grande cuando su voz se torna en dulce y amable. No voy a negar que tiene carácter, porque lo tiene y mucho...; pero también tiene un rodaje a su espalda que hacen de ella una mujer sabia y conocedora de las cosas; maestra, en el amplio sentido de la palabra, porque no sólo adoctrina, sino que guía, orienta y reconforta, gracias a las lecciones que sus años de vida le han dado, a los reveses que paso del tiempo trae consigo y a la implacable ansia de saber. Pues nunca, ni un solo día deja de leer el periódico (de hecho es mi fiel seguidora), ni de escuchar la radio y la televisión para mantenerse al día, para saber qué sucede a su alrededor y para recordarles a todos los que la conocen que está más llena de viva que nunca.
PROFESORA DE INSTITUTO

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