Jueves 24.05.2012
| Actualizado 20.39
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La Sexta es verde. Pero ahora no piensa en verde, sino en rojo. Arrebata a Cuatro su color, todo por un coche. Sigo los movimientos de La Sexta en pos de una mejor audiencia, precisamente en busca de un adelantamiento en la parrilla: dejar atrás a Cuatro, que una vez más busca su sitio. Mientras el panorama televisivo se reorganiza, mientras se cuecen fusiones en la gran olla de los despachos, mientras se fraguan nuevas amistades (peligrosas o no), La Sexta, que también está en la pomada de las fusiones futuribles, quiere hacerse con el pastel rojo. Con la roja insignia del valor. Con el rojo rojo clavel. Y ahí está, apostando su verde valle a las rojas colinas de Ferrari. Alonsizándose.
Ya está Alonso hasta en la sopa a falta del asfalto. Ya están todos buscando su triunfo en Maranello, mientras él sólo dice que el coche va. Como la nave. Hay tanto impulso mediático a su buga, que uno diría que no va a tener que entrar mucho en boxes, si se deja llevar por tan espléndida marea. La Sexta quiere sacar petróleo de la jungla del asfalto. Y que el petróleo sea rojo. El consejero delegado José Miguel Contreras ha sacado ya la banderola de la F1 que va a ser la niña mimada de la parrilla. De la parrilla de salida. Contreras se entera, y asegura en su comparecencia ante los medios que es el momento de acelerar, y la Fórmula 1 parece resultar el gran símbolo, la metáfora perfecta, la alfombra roja, y en este plan. Ahí va ese bólido. Todo lo han puesto al rojo, curiosamente el color corporativo de la competencia. Si Fernando Alonso fue bueno para Telecinco, en La Sexta también quieren sacarle los colores al share al itálico modo. Han pillado Ferrari, tíos, y se les está poniendo el share rampante.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira