Jueves 24.05.2012
| Actualizado 20.39
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Visto como está el patio, a algunos nos ronda por la mente de una forma cada vez más reiterativa comprarnos un flotador de pato en los chinos e intentar batir cualquier récord náutico-friki. Si el amigo David Meca se embolsó cien mil euracos (más de dieciséis millones de pesetas) por cruzar la ría de Arousa a nado y remontar el Ulla, malo será que algún patrocinador con las neuronas en baja forma no nos dé a nosotros diez mil o quince mil eurillos, que es lo que ganan infinidad de currantes por un año entero de trabajo, por surcar el Guadalquivir metidos en una olla express, o el Orinoco cargando con la mochila de Pocholo, o por tirarnos desde la cresta de las cataratas del Iguazú subidos a la chepa de Paco Porras... Cualquier cosa será buena si nos permite pasarnos el resto del año tumbados a la bartola o pensando en alguna otra parida vendible a un precio excelente.
Dicen los responsables del Xacobeo que, pese al pastón que cobró Meca por convertirse en "el primer peregrino" a nado del Xacobeo 2010 (vaya giliflautez), la repercusión fue enorme y se puede cifrar, traduciéndola en money, en ocho veces más. O sea, más de ochocientos mil euros. A lo peor fue así, pero ni la respuesta oficial ni los razonamientos son válidos por muchísimas razones. Ahí van unas cuantas: a) es inmoral soltar semejante dineral a un tipo que, por muy bueno que sea aleteando con los brazos y con los pies, nada tiene que ver ni con Galicia ni con el Año Santo; b) es injusto cargar más los bolsillos, al menos con dineros públicos, de personajes que un día se disfrazan de peregrinos y al siguiente están en Mira quién baila, en la Granja de los frikis o en la Isla de los zopencos; c) es lamentable saber, y más en tiempos de crisis, que cualquier famoso o famosete televisivo puede embolsarse en unas pocas horas lo mismo que un médico de urgencias, por poner un ejemplo de un profesional cualificado, estresado y con una gran responsabilidad, en dos años; d) es reprobable que las administraciones ayuden a alimentar, mediante contrataciones de este tipo o de cualquier otro, la odiosa, penosa y creciente enfermedad de una sociedad que solo demanda pan y circo porque solo se le ofrece, a través de infinitos canales, pan y circo, en vez de CULTURA -con mayúsculas- vendida de una forma atractiva; e) da igual que este tipo de contratos y de patrocinios hagan ganar dinero a espuertas a los mecenas de turno, porque hay cosas mucho más importantes que el vil metal y las administraciones públicas deben velar precisamente por esas cosas aunque sea a costa de palmar pasta y de irritar a ciertos sectores de la población... ¿Seguimos? Va a ser mejor que no, que estas cosas ponen de muy mala leche.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira