Jueves 24.05.2012
| Actualizado 18.39
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La publicación del libro Fundación Araguaney-Puente de Culturas resulta altamente significativo de lo que es, desde hace ya veinticinco años, esta fundación en Compostela. Ha sido, desde siempre su presidente, Ghaleb Jaber Ibrahim, el adecuado impulsor de una entidad que, como pocas, ha sabido perdurar en el tiempo haciendo ciudad, y país, de una forma elogiable.
En la fuerza nutriente de ese Araguaney, árbol nacional de Venezuela, están la memoria de un gallego emigrante a aquellas tierras, Constantino Martínez, y una alemana, su esposa, María Schnacking, así como las de los palestinos Jaber Ibrahim Mahoned y Najieh M. Falah, los padres de Ghaleb; todos ellos personajes importantes para esas dos familias, Jaber y Martínez, en las que se contextualiza la puesta en marcha de una fundación ligada, básicamente, a una experiencia hotelera, el Araguaney, que, desde su inicio, supo poner en marcha una referencia de modernidad, y de la más alta calidad, en el corazón de la nueva Compostela, partiendo del criterio de que el sector turístico debería de superar los límites del núcleo propiamente monumental.
La idea de generar puentes de culturas es hoy una especial línea conductora en el ejercicio cultural de esta fundación que ha sabido traer hasta Galicia, desde Santiago, una actividad que va mucho más allá de lo que son las propias instalaciones del Araguaney. El cine y la palabra, las artes plásticas, las publicaciones, las actividades sociales, el ser punto de encuentro para otros grupos que sienten tener allí el espacio natural en el que desarrollar sus inquietudes? todo eso y mucho más es esta fundación, ahora evocada, a través de un libro, en lo realizado a lo largo de un cuarto de siglo. Se trata, por lo demás, de una entidad con clara vocación de futuro, capaz de inventar un mundo nuevo cada día, dada la necesidad, común, de vivir, simplemente, en paz.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira