Jueves 24.05.2012
| Actualizado 18.39
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Esta exposición del MARCO, abre caminos estéticos y deben visitarla para ser menos brutos. Bruto, fue un romano recreado por William Shakespeare, a quien Julio César increpa en puertas de la muerte, "Tu quoque Brute, fili mi". Tú también, es lo que podemos preguntar a alguien que se sorprende como nosotros al ver lo divertido que es una instalación en un museo, como la de Sergio Prego. Quien ha instalado en el MARCO una enorme cabina translúcida e hinchable, que es vientre amniótico o uno de esos castillos hinchables de parque juvenal. Y que hoy funciona como artefacto de arte lo mismo que el urinario de Duchamp. A Marcel Duchamp, le gustaba jugar al ajedrez, lo hacía, como todo en su vida, con cesura, o sea con calma. Así para ver la última parte de esta exposición olívica, se necesita cesura o tiempo. En vez de practicar el onanismo en cámaras web, salgan de sus cubículos y disfruten tres días de acciones performáticas como la de La Ribot. Arte en Marco en plena vorágine de nuevos casos Dreyfus, tomar partido es inteligente, aún en arte.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira