Jueves 24.05.2012
| Actualizado 18.39
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Dos diputados alemanes le han planteado a Grecia reducir su deuda externa vendiendo algunas de sus seis mil islas, idea que podría extenderse poniendo en almoneda el norte de España. El futuro aquí es poco halagüeño, y como vivimos de la especulación inmobiliaria, que va mal, deberíamos colocarle urgentemente el territorio a clientes potenciales como, por ejemplo, los judíos gallegos, y escapar hacia China. Gallegos de la Galicia polaca, se entiende, que aunque son pocos aún, porque descienden de los restos del Holocausto, son trabajadores, activos, sienten una gran autoestima, y ya nunca permitirán que vuelvan exterminarlos. Además, el Centro de Estudios Medievales de Ribadavia, Ourense, acaba de descubrir que en la Galicia española hay unos 65.000 descendientes de judíos: súmense unos y otros. El Parlamento, con el voto contrario solamente de PP y UPyD, aprueba que se convoquen referendos en Cataluña si los condona el Estado, y como para Zapatero L'état c'est moi, cualquier aliado suyo monta una consulta independentista con dos votantes, invade Valencia y Baleares y crea los Paisös Catalans.
Al Qaeda reclama Al Andalus, y Z es capaz de concedérselo recordando que el fundador de la Alianza de las Civilizaciones fue el Conde don Julián cuando le facilitó a Tariq la conquista de España. Quedará el norte como única tierra de infieles. Su mejor decisión será venderle el territorio a quien tenga voluntad, como los judíos, de defenderlo. No podremos emigrar a Iberoamérica porque el renovado indigenismo rechaza todo legado europeo, pero sí a China, donde conforme abandonan el comunismo va asentándose la cultura clásica-judeocristiana-ilustrada-occidental.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira