Jueves 24.05.2012
| Actualizado 18.39
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Miguel Hernández dedicaba Viento del pueblo a Vicente Aleixandre. La última frase de esta dedicatoria dice: "El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo". El pueblo espera siempre a los poetas, a los mitos, a los que le dicen algo y, sobre todo, en estos tiempos sin mitos y sin ideales. Lo que menos necesitan los poetas, los que han dicho algo al pueblo, es que los desmitifiquen, y por ahí va la cosa: coincidiendo precisamente con el centenario de Miguel Hernández, aparece una biografía de un tal Eutimio Martín, en la que se trata de desmitificar, en aras de una supuesta objetividad, a quien mejor y más directamente le habló al pueblo. Según esta biografía, Miguel Hernández no era ni tan pobre, ni tan cabrero, porque las cabras que pastoreaba eran de su padre. Menudo descubrimiento y menuda riqueza.
No leeré esta biografía pero, sin embargo, en la mañana del día en el que escribo, he tenido entre mis manos una vieja antología poética del de Orihuela; prefiero el trato directo con el poeta a que una biografía me intente aclarar su trayectoria y su vida. "Me llamo barro, aunque Miguel me llame" y yo prefiero la lectura directa de su poesía descarnada que el barro con el que intentan apear al mito. Porque, en un alarde de innecesaria crueldad, parece ser que en esta biografía se discute incluso la escenografía que rodeó a aquella despedida del mundo: "Adiós hermanos, camaradas, amigos, / despedidme del sol y de los trigos". El poeta estará siempre en el inconsciente colectivo de este pueblo al que amó por encima de todo. Una oración, incluso laica, es preferible a querer bajar a Miguel de su pedestal. "Varios tragos es la vida / y un solo trago la muerte". Que dejen a Miguel con toda su muerte a cuestas y que no nos inventen una nueva vida que él no merecía. Sobre Miguel Hernández está ya todo escrito, dejémoslo en la paz de los ideales.

El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado
Estas son las carreteras que tenemos
Una placa muy desfasada en Ribeira