Jueves 24.05.2012
| Actualizado 18.39
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| Julián Barrio Barrio |
Es el hombre más feliz del mundo. Y no es para menos. El tesón y esperanza que el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio Barrio, puso en las gestiones para que el papa Benedicto XVI visitara Compostela han dado sus frutos. Ha sido un año y medio de trabajo incansable, de ilusión, de confianza y optimismo inquebrantable de monseñor Barrio, que han propiciado el mayor de los parabienes para la iglesia compostelana y los fieles gallegos, además de todo lo que conlleva de bueno y prometedor una visita del Santo Padre. El arzobispo de Santiago se mostraba ayer jovial, exultante y con fuerzas renovadas para realizar los preparativos que el viaje del Pontífice se merece. Porque hay mucho por hacer, incluso aunque el propio Benedicto XVI haya pedido una visita sencilla. Su persona y lo que representa tendrán el recibimiento esperado, la mayor de las consideraciones y una acogida caracterizada por una explosión de fe. Galicia, Santiago y el Apóstol han calado muy hondo en el corazón del Papa a través de la palabra entusiasta del arzobispo, monseñor Julián Barrio. ¡Felicidades!

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