Jueves 24.05.2012
| Actualizado 17.37
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Lo que voy a decir referido a nuestros políticos no es para defender a unos y defenestrar a otros. Los considero iguales, ¡todos malos! Antes voy con unos señores que supongo de nómina en el espacio televisivo 59 segundos. Sólo sé los nombres: una tal María Manuela, un tal Enric, un tal Antón (éste, paisano con una voluminosa cabeza), y algún otro del que no sé ni el nombre.
Para éstos, el presidente del Gobierno no es un mentiroso compulsivo que si dice una verdad hay un maremoto y que si pronuncia cuatro palabras ya ha dicho cinco mentiras. Y el Sr. Rajoy, un elemento del que hay que huir como de la peste.
El caso que nos ocupa es el debate del día 17 de enero en el que el presidente, haciendo gala de su verborrea, nos ha dicho lo mismo que el pasado año, y el otro, y el otro, y el que vendrá (si Dios no lo remedia). Nadie le podrá negar que lo que se dice en dos minutos, él lo dilata dos horas, o lo que haga falta, haciéndole la competencia a su dilecto Fidel. Me recuerda la película Fin de semana, rodada sin salir de una habitacfión del Hotel Waldorf Astoria.
Todo ello, a ver si Rajoy como buen gallego le dice en parábola, "Zapateiro: O que coméu o molo, que vaya roendo a codia".

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