Jueves 24.05.2012
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| El cuadro, izquierda, y una simulación de la serpiente, derecha |
Durante años, los expertos especularon sobre la misteriosa sombra que cubría la mano de un retrato de Isabel I de Inglaterra, una mancha negruzca que ha resultado ser una serpiente demasiado sugestiva para la puritana sociedad del siglo XVI, tras los análisis efectuados con rayos X e infrarrojos. El anónimo artista que pintó a la Reina Virgen, que se encuentra en la National Portrait Gallery de Londres, dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca (simulación en la imagen de la drcha.) pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudores (izda.) al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana .
