Jueves 24.05.2012
| Actualizado 09.04
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A Caioli (Milán, 1958), la idea de meterse en la piel de una mujer madura, rural, sin estudios y al frente de una familia numerosa le surgió a finales de los 90 del siglo pasado.
Fue con motivo de su "primer contacto con la sociedad española" y con su medio rural del sur. Él, acostumbrado a vivir en grandes urbes, encontró "una frescura diferente" y quedó totalmente "impactado".
Sin ninguna referencia a un pueblo, región o país, Mañana (Domani, en su título original) describe "una parte de la realidad española, pero también de la de Italia o de cualquier otro país", asegura en una entrevista concedida a Efe.La novela refleja "una generación de mujeres que han dado todo por sus hijos", pero también –y es lo que "preocupa" a Caioli– a otras más jóvenes que, aunque parezca "absurdo", repiten el modelo.
"El hombre –señala– dicta una serie de leyes y se porta igual que su padre, y la mujer sigue haciendo lo mismo, trabajando porque ha ganado el derecho a trabajar fuera de casa, ocupándose de los niños, sigue siendo la principal responsable de su educación y, por otro lado, se enfrenta al mismo problema de incomprensión, violencia, desamor...".
Esa constatación, que las relaciones de pareja y familiares "no han cambiado profundamente en la realidad española, italiana, francesa o inglesa", es lo que más le "choca" a Caioli, desde hace ocho años en Madrid con su mujer y sus hijos.
La inspiración para relatar las muchas penas y pocas alegrías de María, protagonista de su novela, y el enfoque ante la vida radicalmente distinto de su hija mayor, Stela, le vino, dijo, "viendo y oyendo historias reales e imaginando otras".
Pese a que la heroína de su novela, que contiene "un 40% de realidad y un 60 de ficción", vive en el medio rural, puede representar a cualquier mujer, ya que el maltrato "no es un problema de clases bajas, se da en todas las clases sociales".
"Cercano a la sensibilidad femenina", Caioli aplaude, en este sentido, que Europa se haya dotado recientemente de un Observatorio contra la violencia o el maltrato hacia la mujer, ya que en Italia, por ejemplo, no existe el concepto de "violencia machista o de género", sino que se sigue hablando todavía de "crimen pasional".
