Jueves 24.05.2012
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Uno de los cambios fundamentales entre las bases para el decreto presentadas el 30 de diciembre de 2009 y el proyecto avanzado el pasado fin de semana es que Educación fija qué materias troncales se impartirán en gallego y cuáles en castellano. Pero si la mayoría más una de las familias de cada centro así lo pide, ésta podrá variar el reparto, manteniendo así en la práctica la consulta vinculante. Es una de las razones por las que a los directores de los centros educativos sigue sin convencerles la nueva redacción, y también uno de los motivos para que continúe la preocupación entre los editores. "A nivel de xestión, o decreto non vai ser fácil de aplicar e será ademais un foco de tensións", considera a título personal el presidente de la Federación Galega de Asociación de Directivos de Colexios de Ensino Público y director del del Vite, Xosé Antonio Pardo Cuñarro, a la espera de una postura colectiva. Las tensiones, detalla, podrán darse entre las familias, pero también entre el profesorado. "Haberá que ver como se regula o dereito de liberdade de cátedra do profesorado e que pasará cunha minoría [do alumnado] que pode ser do 49%", advierte. Alfonso García Sanmartín, presidente de la Asociación de Editores en Lingua Galega, también mantiene casi intactas sus reservas. "Non é positivo nin dende o punto de vista pedagóxico nin dende o editor que se poida andar danzando na lingua que se imparten as materias", señala sobre el nuevo texto.
Educación deja aún la puerta abierta a posibles cambios, pero la consulta a los padres parece entrar en el apartado de lo inegociable. Y será a buen seguro uno de los principales puntos de distanciamiento con los sindicatos, con los que deberá negociar el texto en una mesa sectorial para la que aún no hay fecha. Según los cálculos del STEG, no podrá celebrarse casi con toda seguridad hasta justo la semana anterior a las próximas vacaciones.
En lo que respecta a los calendarios de negociación, la CIG ha criticado además a la Consellería por remitir el borrador al Consello Escolar de Galicia antes de abordarlo con las centrales, un detalle que para este sindicato demuestra "a falta de vontade negociadora". El texto necesita ser abordado en la mesa sectorial y en el Consello Escolar de Galicia, aunque las opiniones de ambos órganos no son vinculantes. El conselleiro de Educación insistía ayer en la Radio Galega que su intención es aprobar el decreto a tiempo para que entre en vigor en septiembre. Para ello, antes deberá contar también con la opinión del Consello Consultivo de Galicia.
