Jueves 24.05.2012
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| Luis Otero González, profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la USC, el lunes 30 de enero de 2012 FOTO: Ramón Escuredo |
Luis Otero González (A Rúa, 1970; casado: dos hijas; licenciado en Ciencias Económicas, máster en Economía y doctor en Ciencias Económicas) es profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad en la Facultade de Económicas e Empresariais de la Universidade de Santiago (USC) y dirige un máster en Banca y Finanzas desde 1996.
¿Qué razones justifican la reforma de la reforma del sector financiero español?
Los bancos tienen en estos momentos unos activos que no se sabe cuánto valen. Como no hay mercado, no hay precio. Siguen con muchas propiedades inmobiliarias, suelo y créditos a promotores en sus balances. No se mueve el dinero. Ante esta situación, se intenta reactivar el crédito con otra reestructuración.
¿Se debió haber creado un banco malo que se hiciese cargo de esos activos tóxicos?
Hay experiencias de banco malo en Suecia, Irlanda, Inglaterra... No fueron malas opciones. Pero al banco malo se le pasó el "momento", porque la cuantía de dinero que supondría excedería con mucho los límites al endeudamiento que puede hacer el Estado. Al principio, cuando la deuda pública española era relativamente baja, hubiera sido positivo optar por esa opción. Se hubiese desatascado a tiempo el problema, y la banca habría quedado en disposición de dar crédito. Ahora debe provisionar 50.000 millones de euros. Se estima que esas son las pérdidas que tienen en los balances. Incluso pueden ser mayores porque hay pérdidas ocultas.
¿Inmobiliarias?
Está el problema de las refinanciaciones. Los créditos morosos, los créditos subestándar y los activos transferidos suman sobre 180.000 millones de euros. Pero el crédito promotor está en unos volúmenes similares al inicio de la crisis, cuando al no dar nuevos créditos tenían que haber caído. Está habiendo refinanciación, y eso es malo. Desde fuera se puede elucubrar con que las viviendas no valen ni el 50 por ciento y el suelo no vale ni el 5 por ciento. El cálculo de las pérdidas depende de cómo se haga. El suelo que tienen ahora los bancos vale poco, pero en condiciones normales de mercado valdrá mucho más.
(Más información en El Correo Gallego)
