Jueves 24.05.2012
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El huracán, o lo que fuere, bautizado como Xynthia provocó desde el pasado fin de semana el corte de la carretera nacional (española) entre Lugo y Palas de Rei. Los serios desperfectos se produjeron en un puente al que sigue una cerrada curva con señal de 40, lugar perfecto para una emboscada como la que en los primeros años de la transición tendió la Guardia Civil a unos etarras que huían hacia el sur tras ser descubiertos en la ciudad amurallada. El corte obliga a desviar el tráfico por pistas forestales, de tal modo que son muchos los rodeos que los viajeros, incluido el vecino y ministro del que depende el arreglo, han de hacer para comunicarse.
Traigo esto a colación por las similitudes que encuentro entre los efectos del temporal meteorológico y los del clima político entre Galicia y Madrid, en los que Blanco tiene también una importante responsabilidad. Si hasta ahora el ministro gallego ejerció como tal, defendiendo los intereses de su tierra, en el asunto de las cajas parece más próximo a Zapatero, Salgado, Rato, Montoro o Cospedal. No por lo que dice, sino por lo que calla. Y el que calla otorga.
