Miércoles 23.05.2012
| Actualizado 22.13
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La demanda de energías renovables está en alza. En los últimos tres años, el Instituto Enerxético de Galicia, Inega, ha incrementado en un 56% el número de subvenciones concedidas a particulares, empresas y ayuntamientos para instalar los nuevos equipamientos. En 2007, el ente dependiente de la Xunta otorgó 1.141 ayudas para la compra de placas solares, calderas de biomasa, geotermia, minieólica, microturbinas o biogás. El año pasado la cifra ascendió hasta las 1.786.
El Inega ofrece subvenciones que cubren entre el 15 y el 40% de la instalación dependiendo del tipo de energía utilizada. En el caso de los ayuntamientos el organismo eleva la ayuda hasta el 45% del coste total. Las renovables exigen un importante desembolso inicial, aunque con el paso de los años la inversión se amortiza con el ahorro de la factura de la luz, del gas o del gásoil.
Las placas solares térmicas son las más demandadas. Sirven para calentar agua que puede ser utilizada directamente en baños y cocinas o como base de un sistema de calefacción. Actualmente tienen una duración de unos 20 años. Aunque depende del tipo elegido y del uso que se les dé, en general se estima que se amortizan a partir de los 4-6 años. El Inega ofrece subvenciones que cubren como máximo el 35% del desembolso siempre que esta cifra no supere los 60.000 euros. Las ayudas públicas no llegan a los promotores inmobiliarios que están obligados a instalarlas en las viviendas para cumplir con las exigencias del Código Técnico de la Edificación.
Los paneles fotovoltaicos son la otra forma de conseguir energía a través del sol. En este caso las placas generan electricidad que puede usarse para el domicilio e incluso venderse a la red para que la utilicen otros. Normalmente funcionan durante unos 30 años, aunque hay que esperar de 5 a 7 para recuperar el desembolso inicial. Para este tipo de tecnología, el Inega ofrece ayudas que pueden alcanzar el 40% de la inversión necesaria.
Las calderas de biomasa son otra de las opciones actuales para calentar el agua que necesita la vivienda y disponer de calefacción. Su ventaja es que el combustible que utilizan -el pellet, una especie de virutas de madera- es mucho más barato que el gasóil. El principal problema de este sistema es que la caldera necesita bastante espacio, por lo que suele emplearse más en casas que en pisos. El Inega aporta el 30% de su coste, hasta una cuantía máxima de 30.000 euros.
La geotermia es otra de las tecnologías que está creciendo como alternativa para la calefacción. La fuente energética se encuentra en el interior de la tierra, por lo que es necesario enterrar una sonda que permita el intercambio de calor con el subsuelo.
La línea de ayudas del Inega se completa con minieólicas, microturbinas hidráulicas o instalaciones mixtas. Para estas tecnologías la aportación pública puede llegar a alcanzar el 40% del coste total. Cómo máximo se concederán 12.000 euros por proyecto.
1) 900 viviendas con ventanas nuevas
·· La otra gran línea de ayudas públicas para mejorar la eficiencia energética de las viviendas va destinada a las ventanas. En la última convocatoria, el Inega batió todos sus récords. El Plan Renove de Fiestras agotó su presupuesto de 1,2 millones de euros a los tres días de abrir el plazo para solicitar las ayudas. En total se posibilitó la renovación de los ventanales de 900 edificios.
2) Hasta el 25% del coste total de la obra
·· El Inega subvenciona hasta un 25% del coste de la obra de sustitución de las ventanas. El ente de la Xunta ha anunciado que podría volver a abrir la convocatoria de ayudas siempre que sobren fondos previstos para otras actuaciones .
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