Miércoles 23.05.2012
| Actualizado 22.13
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Salvar Cabo Touriñán de la instalación de piscifactorías se presenta como el principal escollo que tendrán que librar los ponentes de la reforma de la Lei do Solo para garantizar el apoyo socialista a este primer paso en el camino por alcanzar un gran pacto por el territorio.
La formulación definitiva del artículo de esta modificación de la ley también conocida como Lei Cuiña, que alude a las actividades de explotación de los recursos naturales en espacios naturales, será clave para que finalmente se alcance o no el acuerdo. Touriñán fue el buque insignia del modelo territorial del anterior Gobierno bipartito y los socialistas pretenden que este cuarto cambio de la Lei do Solo recoja el "consenso social" que, entienden, existe sobre la protección de este tipo de espacios en la nueva ordenación del territorio, según destacó ayer a este periódico la representante socialista en la ponencia, Mar Barcón. En todo caso, reconoció el avance de los populares en la nueva redacción del artículo 39 aludiendo a que cualquier actuación en los espacios naturales deberá contar con informes que señalen el "cumplimiento de los requisitos de las normativas gallega, española y europea", esta última la más restrictiva, contenida en la Directiva Hábitat, señaló.
Con todo, la diputada socialista precisó que el esfuerzo del grupo que apoya al Gobierno gallego "sigue siendo escaso" y buscará hoy -aprovechando la reunión de la comisión parlamentaria segunda en la que se sientan los tres ponentes, en la que harán un aparte- introducir "todas las cautelas". Así, Barcón tratará de que quede claro "el reconocimiento expreso de los legisladores" de que en este tipo de espacios no se permitirán determinadas actividades.
Los trabajos negociadores que se están llevando a cabo en la ponencia parlamentaria han conseguido importantes acercamientos entre las tres fuerzas. Tanto Barcón, como el ponente popular, Román Rodríguez, destacaron el grado de consenso alcanzado en gran parte del articulado, siendo aceptadas numerosas enmiendas y llegando a multitud de testos transaccionados. Ambos destacaron la colaboración de la ponente nacionalista, Teresa Táboas, a pesar de que el BNG rechazó el proyecto desde un principio, presentando una enemineda a la totalidad en el pleno, que fue rechazada con los votos de PP y PSdeG. Rodríguez señaló que reiterará su invitación al BNG para que se "sume al acuerdo".
Sin embargo, aún hay otro punto de fricción. Se refiere a la fórmula de sacar del limbo jurídico a las viviendas y naves industriales anteriores a la Lei do Solo y que no tienen licencia, sin que se entienda como una "amnistía". Aquí parece más fácil el consenso"
