Miércoles 23.05.2012
| Actualizado 18.45
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En asuntos como el de las pensiones, el Gobierno de España se parece cada vez más al caballo de Atila, el rey de los Hunos, que por donde pasa no crece la hierba. Es decir, arrasa. Sino, que se lo pregunten al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que ayer volvía a liarla parda recomendando a los trabajadores que contraten planes privados de pensiones. Eso sí, todos tranquilos -insistió-, el sistema público funciona, sólo lo ofrece como una especie de colchón.
En una entrevista en Telemadrid, Corbacho, para quien cada vez más voces piden la jubilación anticipada en sus tareas de gobierno, aseguró que las pensiones públicas están garantizadas hasta 2025, incluso si no se reforma el sistema, aunque defendió los planes privados para compensar la pérdida de ingresos que conlleva la jubilación.
A esto, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáez de Santamaría, contestó pidiendo al Gobierno que "deje de generar alarma en un asunto tan delicado" con la reforma del sistema. Según dijo, Corbacho recuerda con sus palabras "a los peores tiempos" del ex ministro Solbes y contribuye a crear "más incertidumbre", además de causar sorpresa, pues su Gobierno criticó los planes privados.
Y mientras el titular de Trabajo recomendaba planes privados, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, abogaba en el Forum Europa por la necesidad de llevar a cabo una reforma integral del sistema y buscar una fórmula asumida por todos los agentes del Pacto de Toledo para que las pensiones sean lo más "correspondientes y razonables" con las aportaciones que se hacen .
