Miércoles 23.05.2012
| Actualizado 18.45
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Un proyecto viable que ha visto cortado el crédito. Es el caso de la Factoría Naval de Marín, que cuenta con carga de trabajo, pero ha visto cómo se le secaba el grifo de la liquidez, lo que pone en peligro no solo los 75 puestos de trabajo directos en el centro, sino también entre 700 y 800 empleados de industrias auxiliares. Para evitar este gran golpe laboral, el conselleiro de Economía Javier Guerra, se comprometió ayer a estudiar "todos los mecanismos posibles de ayuda financiera" para el astillero pontevedrés, entre los que citó un aval del Igape que aseguraría "una inyección económica entorno a los 14 ó 15 millones de euros".
El conselleiro, muy viajero en la jornada de ayer, se comprometió a ello en el Puerto de Marín, donde según recogió Europa Press, mantuvo una reunión con la dirección del astillero, en la que conoció de primera mano las dificultades por las que pasa la empresa y sus planes de viabilidad para afrontar la cartera de pedidos. Guerra subrayó su "compromiso directo" para solventar este problema de Factoría Naval, y subrayó la importante repercusión que ésta situación tiene no sólo en la propia factoría, sino también en muchas empresas que trabajaban en sus gradas como auxiliares.
El gerente de Factoría Naval, Juan Rózpide, valoró el encuentro con el conselleiro, a quien trasladó el plan de negocio del astillero para garantizar su viabilidad futura. Según el gerente, 16 empresas suman el 60% de la deuda de la compañía. Rózpide admitió que se presentó una petición de preconcurso en el Juzgado Mercantil de Pontevedra, "por exigencia de las financieras para garantizar la viabilidad de la empresa y protegerla".
Además, el gerente de Factoría Naval puntualizó que "el problema más gordo" es de liquidez, pero no de trabajo, ya que la cartera de pedidos está completa a un año vista. Guerra detalló además que la naviera noruega Esvagt no quiso recibir, por defectos, uno de los barcos auxiliares X-Bow para las plataformas petrolíferas del Mar del Norte.

Visita a Finsa, ejemplo de cogeneración en Galicia
La eficiencia y ahorro de energía es el nuevo mantra que guía al conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, quien avanzó ayer que la Xunta reeditará este año el plan para integrar estrategias de reducción y optimización de consumo, así como la cogeneración, que permite a las industrias generar a la vez luz y energía térmica útil, como vapor, agua caliente, hielo o aire frío, entre otros. Para ello, pone sobre la mesa "más de 26 millones".
Así lo avanzó en una de las mecas de la cogeneración en Galicia, la factoría y sede central de Finsa en Santiago, ejemplo en este tipo de aprovechamiento como lo es también Ence en Pontevedra, que realiza hasta el día 15 su parada técnica. Sobre el traslado de la pastera, alegó que la Xunta aún no lo ha planteado formalmente, pero "siempre está sobre la mesa". En su visita se interesó por la marcha de Finsa, cuyo grupo recurrió a ERE's durante 2009, cuando las industrias del tablero vieron caer un 25% la producción y el 35% las ventas.
