Miércoles 23.05.2012
| Actualizado 08.19
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Llega al mercado la tercera generación de uno de los automóviles más apreciados del mundo. Se trata del SLK de Mercedes, que vuelve a elevar el listón del placer de conducir, reuniendo su contundente diseño deportivo con las máximas prestaciones y un excelente confort.
Es el primer modelo que equipa el techo retráctil panorámico con Magic Sky Control, que puede oscurecerse con solo apretar un botón. Sus propulsores, de cuatro y seis cilindros, incorporan función de arranque y parada Eco. Y el consumo se ha rebajado hasta un 25% respecto a sus predecesores, mientras se ha convertido en el vehículo más ecológico de su categoría.
Exteriormente, el rostro del SLK recuerda al legendario 190 SL de los años cincuenta. El coefidiente de penetración se queda en 0,30, cuando el de su antecesor era 0,32.
El habitáculo se caracteriza por su elegancia deportiva, su configuración ergonómica y la alta calidad de los materiales, con aluminio cepillado incluso en la versión básica. Los instrumentos son generossos y enmarcan un display multifunción que visualiza toda la información del ordenador de a bordo.
Los ingenieros han desarrollado un nuevo paravientos con kunas giratorias y que se pueden orientar hacia el centro del coche.
En el capítulo de motorizaciones vemos que los grupos tetracilíndricos de los 200 BlueEfficiency y 250 BlueEfficiency dan 184 y 204 caballos de potencia. Este último equipa el cambio 7G-Tronic y deja el consumo en 6,6 litros a los cien. El V6 BlueEfficiency desarrolla 308 CV con sus 3.498 centímetros, pasa de cero a cien en 5,6 segundos, su velocidad máxima, autolimitada, es de 250 km/h y el consumo homologado en cilo mixto es de 7,1 litros por cada centenar de kilómetros recorridos.
