Miércoles 23.05.2012
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Árbitros: Gallo Suárez y Velasco Martínez. Rajeta amarilla para Eka y Rafael, del Autos Lobelle, y a Neto y Borja, del Ínter Movistar. Goles: 0-1, min. 11: Marquinhos. 1-1, min. 13: Eka. 1-2, min. 14: Schumacher. 1-3, min. 21: Juanra. 2-3, min. 36: David. 3-3, min. 40: Eka. Campo: Pabellón Multiusos de Sar, unas 1.800 personas. Una pancarta en las gradas rezaba ‘Supercopa, Copa, Barcelona. Estamos fartos. Respeto para Santiago. Forza Lobelle’. Fuertes críticas al dúo arbitral durante el partido.
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| Rubi, con el balón, se escapa del marcaje de Marquinhos, del Ínter, durante el partido de ayer en Sar |
Que el tiempo es relativo lo demuestra cada semana, o casi, el fútbol sala. Restaban quince segundos de partido y el Ínter Movistar, sin merecerlo, ganaba por fin al Lobelle, tras las derrotas en la Supercopa y en la Copa, por 2-3... aunque sin merecerlo en absoluto. Pero en esos quince segundos, el Lobelle sacó de fondo, con los del Ínter demasiado adelantados; Rafael hizo la jugada, la excelente jugada, cedió a Leitao y éste a Eka: 3-3, júbilo a diez segundos del final.
Pero hay más. En esos diez segundos, al atrevido Lobelle le dio tiempo de recuperar el balón, que se fue a saque de banda y sólo cinco décimas por jugar. Eka le dio un punterazo... y junto a la portería del gran Luis Amado, Pola no acertó a meter a tiempo su pie: hubiera sido el increíble 4-3, que el reloj no empieza a contar hasta que un jugador de campo toca el balón.
Hubiera sido un desenlace increíble, pero que hubiera hecho justicia a lo que se vio sobre el parqué: ayer el Lobelle volvió a demostrar su estado de gracia, y que hoy por hoy, por raro que suene, es más que un Ínter que no termina de arrancar.
El Ínter, el Interviú de toda la vida, llegó otra vez a Santiago con su flamante ejército. Con Luis Amado, que achica la portería; con el ratón Marquinhos; con la clase de Daniel; con la fuerza de Schumacher o, ahora, Betao; con nuevos buenos como Juanra; con viejos también buenos, como Neto o Gabriel.
El problema para el ejército de Candelas es que el tiempo, y las batallas, dejan huella. Y ni Schumacher, Marquinhos o Daniel son jovencitos, ni el ansia de ganar es el de los años mozos.
Así, sobre el parqué el equipo grande volvió a ser ese sorprendente Lobelle, impetuoso e irrespetuoso desde su juventud. El colectivo de Tomás de Dios fue en todo momento, salvo en el inicio de la segunda parte, superior a un rival perdido, siempre a merced del ritmo superior de su rival.
Si el Ínter tomó ventaja en el marcador fue por un regalo de Mendiola (su único error, también hay que decirlo), que se emocionó con el balón en los pies: gol de Marquinhos.
Y también, porque después de que Eka, tras una gran jugada del mago Alemao, empatase, los árbitros pitaron uno de esos penaltis, agarrón de Rafael a Betao, que se le pitan al de nombre ilustre y no al pequeño (David lo comprobó en la segunda parte). Tomás hizo un cambio de balonmano: salió barrón a intentar pararlo, sin suerte. Y, nada más volver del descanso, Juanra sacó su fusil para el 1-3.
Al Lobelle le dio igual, nunca se dio por vencido. Su carácter indomable agobió al Ínter y mereció mejor premio, pero Luis Amado lo para todo... o casi todo, que al final también él tuvo que resignarse a la rebelión.
Barrón no llegó a jugar ni un segundo
¿Cuánto jugó Carlos Barrón ayer? Es difícil precisarlo, pero se puede decir que no llegó a jugar ni un segundo de partido: el portero salió, en un cambio de balonmano realizado por Tomás de Dios, para tratar de parar el penalti que iba a lanzar Schumacher y que, a su pesar, supuso el 1-2: Barrón no lo pudo detener y volvió al banco para no salir más. El resto del encuentro (todo menos las décimas de segundo en las que el balón voló hasta la portería) lo jugó Mendiola, en lo que fue una sorpresa... y un castigo de Tomás a quien venía siendo el portero titular. Tampoco Pola jugó en toda la primera parte, y la razón es la misma que la de la suplencia de Barrón: Tomás de Dios aclaró tras el partido que, aunque falló todo el equipo, se quedó especialmente descontento del rendimiento de los dos .
