Sábado 25.05.2013
| Actualizado 22.42
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Nunca promete el éxito, pero sí trabajo. Y no debe hacer muy mal esa labor encomendada porque ha conseguido su tercer ascenso en las cinco promociones en las que ha participado en su nueva etapa como técnico.
Dos ascensos consecutivos con el Ciudad de Santiago –desde Preferente a Segunda B– y ahora con el CD Ourense dicen a las claras de lo que es capaz José Luis Míguez Iglesias, Luisito, cuando se le pone un equipo en sus manos. Es más, con el Racing de Ferrol se quedó a tan solo seis minutos de sumar uno más. "Sí es cierto, tengo esa espina clavada", reconoce un entrenador que ha devuelto al CD Ourense a la Segunda B.
No fue una tarea fácil, aunque más de uno lo pueda pensar. Las dificultades internas, que retrasaron más de la cuenta la llegada de Luisito al banquillo para dar el relevo a Patxi Salinas casi hace zozobrar la nave rojilla. "Cuando cogimos el equipo estaba inmerso en un mar de dificultades. Los jugadores tuvieron un vacío muy grande en el cambio de entrenadores y al final se reencontraron consigo mismos, y logramos el campeonato y lo que es más importante, el ascenso", relata Luis, aunque no olvida que tanto él como su mano derecha, Roberto Valdés, "lo pasamos mal".
