Domingo 12.02.2012
| Actualizado 21.16
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| El técnico, izquierda, y Paula Fernández, ayer, junto a los vecinos FOTO: sangiao |
La polémica por las obras de la calle Agro do Balo en la localidad silledense de Bandeira llegaba ayer a su punto álgido.
Los vecinos, agotada su paciencia, se concentraron ya por la mañana con intención de paralizar las obras de urbanización del tramo, que ejecuta desde hace meses la empresa Eiriña. Poco después se encaraban con el edil de Obras, Javier Presas, y el técnico de la Xunta que se encarga de la dirección de una obra con la que nos afectados no están de acuerdo. El debate sobre cuestiones técnicas, ya que el proyecto que se lleva a cabo -no el primero que se le presentó a los residentes-, derivaba también en pulla política. La portavoz socialista y alcaldesa cuando se diseñó la urbanización, Paula Fernández Pena, se encargó de rebatir los argumentos técnicos junto con su compañero y número 2, Manuel Cuíña, uno de los que reside en esta calle de Bandeira.
Pena puso en duda la fecha del proyecto existente, un modificado que supuestamente la Xunta aprobó en mayo de 2009 (aún con ella en la alcaldía) y con el que los vecinos no están para nada de acuerdo. No les gusta ni el diseño de la obra ni tampoco el material empleado.La idea original era seguir el modelo que Pena aplicó a otras calles renovadas en Silleda, con aglomerado para la zona de circulación y hormigón en la destinada para aparcamientos. Con el diseño ahora propuesto toda la calzada llevaría aglomerado, con más coste. "Cambian o formigón polo aglomerado por razóns económicas", insistía Pena, que tiró de sus conocimientos como arquitecta técnica y su experiencia dirigiendo obras.
El debate llegó a subir de tono por momentos. "¿Onde metestes os cartos?", reclamaban los vecinos que cedieron terrenos y que exigen "volver ó proxecto orixinal". Tras más de una hora de interpelaciones, el técnico de obra, José María Soto, que dijo tener potestad para usar un pavimento u otro y llegó a reconocer que los cambios venían dados por cuestiones económicas (al tener que ajustar los 289.054 euros de presupuesto), se comprometía a acceder a algunas de las peticiones.
Aceras más anchas
Las obras seguirán con la dotación de aglomerado sólo en la zona de circulación y las aceras tendrán más ancho, como reclamaban los lugareños, que reprocharon a Presas, al igual que Pena no haber dialogado con los vecinos. "A obra faina a Xunta", decía el edil. Los presentes le recordaban que el Concello es el interlocutor. "Para eso te elixiron, outra cousa é que estés no goberno por unha moción de censura", le espetó Paula F. Pena, que ayer se llevó los aplausos, mientras el edil capeó como pudo el temporal.
En uno de los lances, Presas también llamó a la socialista "dictadora", y ésta le recordaba que ella fue capaz de poner de acuerdo a los vecinos. La dismunición de farolas, que pasan de 26 a 14, o la supresión de los lomos de burra, valoradas casi en 3.000 € cada uno, también caldearon el ambiente. Sobre estos últimos, el técnico autonómico dijo que la calle tampoco tenía tanto tránsito. La obra seguirá pero los vecinos de la zona estarán expectantes por si toca volver a ponerse en pie de guerra. "Se non cumplides, cortamos a rúa", dijeron.
Rey dejó sólo a Presas
Algunos esperaban a la alcaldesa, Ofelia Rey, que dejó sólo a su segundo de abordo, Javier Presas, aguantando el chaparrón con el malestar de los vecinos de Agro do Valo. "Esto é unha chapuza non nos gusta", decían los residentes mientras Pena, papeles en mano, advertía que lo que interesaba, al margen de la política era dejar bien el vial.
delegestrada@elcorreogallego.es
El gobierno niega la sentencia de BSCH
·· Mientras, el gobierno negaba ayer que hubiese una sentencia firme que le obliga a pagar 190.000 € al BSCH, como dijo el PSOE. Acusan a Pena de estar "nerviosa" y hacer "fabulacións" con política "de todo vale". Afirman que Rey negocia el pago con este banco y la deuda de Urbaser .
