Viernes 10.02.2012
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| César Pérez con los tres zapallos gigantes cultivados en Laxe FOTO: Ramón Busto |
Gratamente sorprendidos. Así se han quedado César Pérez y su esposa María del Carmen Rivera al ver como en su huerto de Laxe crecían de forma desmesurada tres zapallos de invierno (una variedad de calabazas comestibles), que en el momento de la recolección pesaron más de diez kilos cada uno, y dos de ellos medían más de un metro. Unas proporciones que contrastan con las formas más redondeadas y los dos kilos de media que suelen pesar los zapallos de dicha variedad.
Curiosamente, la semilla procedía de Argentina, de donde la trajo María del Carmen Rivera aprovechando un viaje de la coral de Laxe. Se las dio una amiga, y su marido, que se jubiló hace unos meses, decidió cultivar una huerta que llevaba años sin producir. Eso fue allá por el mes de mayo, y "como había muchos, estos los fuimos dejando, y no pararon de crecer hasta que los recogimos", afirmó Mª del Carmen.
Aunque ya conocían los múltiples usos culinarios de los zapallos, sorprendidos por la magnitud de su cosecha buscaron información en Internet y "descubrimos que, además de estar exquisitos en puré, que ya lo sabíamos, poseen múltiples propiedades curativas", por lo que su alegría fue doble.
De hecho investigaciones realizadas en Carolina del Norte reflejan que los zapallos de invierno contribuyen a reducir los síntomas de la hipertrofia prostática benigna, y disminuyen el riesgo de cáncer de pulmón. Tiene además poderosos efectos antioxidantes y anti-inflamatorios, y ayudan a reducir el colesterol.
Toda una garantía de salud que César y María del Carmen complementarán con las también abundantes cosechas de patatas, judías (recolectaron unos 100 kilos), cebollas (algunas de un kilo), tomates, pimientos y zanahorias que les ha brindado la huerta que tenían olvidada.
Ambos creen que el secreto de tan magníficas cosechas radica precisamente "en lo descansada que estaba la tierra", pues llevaba años sin cultivar. Además, aseguran que no utilizaron ningún tipo de abono ni tan siquiera estiércol, con lo que la cosecha, además de abundante les salió muy rentable. A ello hay que sumar que la huerta se ha convertido en uno de los pasatiempos preferidos de César desde que se ha jubilado. ¿Qué más se puede pedir?
